Se dice, se comenta y se rumorea que existen personas falsas, las cuales, merecen el apodo de "TRAIDORES". Personas que hoy se pierden en lo más profundo del abismo.
Amistades cuyos culpables, son los que se atreven a llamarla así… “amistad”, dándole a ese hermoso nombre un contenido vacío y sin significado alguno.
El primer perdedor, la persona crédula que tuvo esperanza en pensar que sería diferente… que con ella no lo harían igual… Pero en los traidores yacen unos perdedores hasta la eternidad.
Amistad… nos da tanto qué pensar, ¿verdad?. Incluso hemos podido llegar a cometer ciertos errores por aquellos que un día dijeron que eran "amigos". Las comillas subrayan la ironía con la que hoy os trato.
Yo os tendí mi brazo con simpleza y honestidad. Vosotros… simplemente demostrasteis oposición a aquello que os ofrecí. Claro… la honestidad va en contra de vuestros principios… en contra de lo que sois.
Mi conciencia está hoy por encima de todas las mentiras y traiciones de estos “amigos” que me son falsos e hipócritas.
Gracias a personas como vosotros, pobres individuos perdidos, he ratificado la validez de la palabra amistad cuya importancia no se hizo notar en vuestro campo de juego. ¿Por qué? Primero por eso… porque para vosotros, “amigos”, todo es un juego… y porque jamás habéis experimentado la sensación de esa palabra y permitidme que os diga… que jamás la experimentareis.
¿Qué se puede esperar de unos individuos cuya diversión es reírse los unos de los otros? No, perdonad que os diga… eso no es diversión, eso es traición, eso es hipocresía, eso es cobardía. Claro está, la diversión viene luego… cuando ves con tus propios ojos que aquellos que hoy son objetos de su diversión, mañana son amigos del alma…
¿Qué se puede esperar de unos individuos cuya diversión es mofarse de los demás? No, perdonad que os diga… eso no es diversión, eso es crueldad, eso es maldad. Os propongo algo… ¿Y si por un momento os miraseis en el espejo? ¿Lo habéis hecho alguna vez? ¿Qué os creéis que sois? ¿Quién os creéis que sois?
No os llamaré enemigos, pues nunca fui desagradecida a vuestros gestos, a pesar de lo falsos que fueron. Sólo fueron el simple reflejo de vuestro verdadero ser. Los seres que hoy arden de envidia y rencor sin significado ni razón.
¡Qué pena! Pero la pena no es para mí, no… la pena y la condena os será otorgada por un juez supremo, aquel en el que creáis…
¿Cómo se siente uno en la soledad? decidme... Porque hoy, igual que ayer e igual que mañana, os encontráis en un estado lamentable de soledad y de perdición. Hoy será mi apogeo. Pero no os equivoquéis… vuestra pena no será mi apogeo, pero mi conciencia sí, porque actuar en un modo de honestidad te otorga mucho placer, creedlo. Hasta me dan ganas de proponeros que lo intentéis…
A vosotros, “amigos”, a algunos más que a otros, os digo que a las críticas de unos amigos falsos ya no les doy importancia. Que creéis herir, pero hacéis reír. Que creéis matar, pero a pesar de vuestras voluntades maléficas e insensibles, me habéis dado fuerza y vida. Me habéis dado aún más motivos para seguir luchando por lo que creo y por lo que quiero. Es decir, para seguir siendo todo lo contrario a lo que vosotros sois.
Y ahora, las últimas palabras que os dirijo: Hay amistades falsas y amistades verdaderas. ¿A qué tipo de amistad corresponde la vuestra? La respuesta la tenéis y siempre la tendréis en vuestra conciencia.
Nos seguiremos viendo “amigos”, pero yo, ya os dejaré seguir volando en las nubes ficticias de vuestra supuesta amistad.
P.D.: Y con esto y un bizcocho... nos vemos mañana a las ocho.
Amistades cuyos culpables, son los que se atreven a llamarla así… “amistad”, dándole a ese hermoso nombre un contenido vacío y sin significado alguno.
El primer perdedor, la persona crédula que tuvo esperanza en pensar que sería diferente… que con ella no lo harían igual… Pero en los traidores yacen unos perdedores hasta la eternidad.
Amistad… nos da tanto qué pensar, ¿verdad?. Incluso hemos podido llegar a cometer ciertos errores por aquellos que un día dijeron que eran "amigos". Las comillas subrayan la ironía con la que hoy os trato.
Yo os tendí mi brazo con simpleza y honestidad. Vosotros… simplemente demostrasteis oposición a aquello que os ofrecí. Claro… la honestidad va en contra de vuestros principios… en contra de lo que sois.
Mi conciencia está hoy por encima de todas las mentiras y traiciones de estos “amigos” que me son falsos e hipócritas.
Gracias a personas como vosotros, pobres individuos perdidos, he ratificado la validez de la palabra amistad cuya importancia no se hizo notar en vuestro campo de juego. ¿Por qué? Primero por eso… porque para vosotros, “amigos”, todo es un juego… y porque jamás habéis experimentado la sensación de esa palabra y permitidme que os diga… que jamás la experimentareis.
¿Qué se puede esperar de unos individuos cuya diversión es reírse los unos de los otros? No, perdonad que os diga… eso no es diversión, eso es traición, eso es hipocresía, eso es cobardía. Claro está, la diversión viene luego… cuando ves con tus propios ojos que aquellos que hoy son objetos de su diversión, mañana son amigos del alma…
¿Qué se puede esperar de unos individuos cuya diversión es mofarse de los demás? No, perdonad que os diga… eso no es diversión, eso es crueldad, eso es maldad. Os propongo algo… ¿Y si por un momento os miraseis en el espejo? ¿Lo habéis hecho alguna vez? ¿Qué os creéis que sois? ¿Quién os creéis que sois?
No os llamaré enemigos, pues nunca fui desagradecida a vuestros gestos, a pesar de lo falsos que fueron. Sólo fueron el simple reflejo de vuestro verdadero ser. Los seres que hoy arden de envidia y rencor sin significado ni razón.
¡Qué pena! Pero la pena no es para mí, no… la pena y la condena os será otorgada por un juez supremo, aquel en el que creáis…
¿Cómo se siente uno en la soledad? decidme... Porque hoy, igual que ayer e igual que mañana, os encontráis en un estado lamentable de soledad y de perdición. Hoy será mi apogeo. Pero no os equivoquéis… vuestra pena no será mi apogeo, pero mi conciencia sí, porque actuar en un modo de honestidad te otorga mucho placer, creedlo. Hasta me dan ganas de proponeros que lo intentéis…
A vosotros, “amigos”, a algunos más que a otros, os digo que a las críticas de unos amigos falsos ya no les doy importancia. Que creéis herir, pero hacéis reír. Que creéis matar, pero a pesar de vuestras voluntades maléficas e insensibles, me habéis dado fuerza y vida. Me habéis dado aún más motivos para seguir luchando por lo que creo y por lo que quiero. Es decir, para seguir siendo todo lo contrario a lo que vosotros sois.
Y ahora, las últimas palabras que os dirijo: Hay amistades falsas y amistades verdaderas. ¿A qué tipo de amistad corresponde la vuestra? La respuesta la tenéis y siempre la tendréis en vuestra conciencia.
Nos seguiremos viendo “amigos”, pero yo, ya os dejaré seguir volando en las nubes ficticias de vuestra supuesta amistad.
P.D.: Y con esto y un bizcocho... nos vemos mañana a las ocho.

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